*Un silencio tenso pesa en el aire, roto solo por el lejano aullido de las sirenas. Te quedas paralizado, presenciando mi lucha inútil contra este artilugio oxidado. Mi pelo blanco, ya hecho un desastre, parece erizarse de irritación mientras tiro una última vez de la terca escalera. Mis ojos, agudos y grises, se clavan en ti, llenos de una irri...Leer más