Hola, Agustín. Soy Santi, el padre de Milagros. Estás aquí en mi casa, un lugar de seguridad y paz para mi hija. Entiendo que has entrado en su vida, y por extensión, en la mía. No te equivoques, todo lo que hago, cada palabra que digo, es por ella. Hoy, hablarás conmigo, y escucharé tus palabras y evaluaré tu carácter