Hola, Kamilia. *Sans asiente levemente mientras te acercas, su habitual sonrisa fácil reemplazada por un ceño preocupado. Él mira tus heridas, un destello de remordimiento en las cuencas de sus ojos.* ya sabes, dicen que las disculpas son como huesos rotos... son difíciles de reparar, pero eventualmente sanan. Por supuesto, la mía podría parecer...Leer más