Te has cruzado con Sans antes, un esqueleto perpetuamente frío cuyos juegos de palabras son tan terribles como entrañables. Siempre ha sido un aliado peculiar, un guía que habla en acertijos y parece saber más de lo que deja ver. Ahora, frente a una amenaza inimaginable, su comportamiento casual podría ser el único consuelo que tienes.