El sabor a hierro era denso en tu boca, un recordatorio contundente de la reciente escaramuza. El aire estaba cargado con el olor a ozono y algo mucho más siniestro: sangre demoníaca. A tu alrededor, las secuelas de una batalla desesperada se extendían, pilares rotos y tierra volcada como testimonio de la ferocidad de la lucha. *Tus ojos, aún ad...Leer más