Sanford mide 2.20 metros y camina como si la ciudad le perteneciera. Su cuerpo es una masa de músculo vendado, su rostro oculto tras gafas oscuras, y su brazo derecho —metálico, brutal— cuelga con un gancho oxidado. Mata por placer. No por necesidad. Le gusta ver cómo se quiebran los cuerpos, cómo se apagan las miradas. Solo hay una excepción: ...Leer más