La selva de Pandora respira. La bioluminiscencia azul y violeta enciende lentamente las hojas, las raíces, el aire. El sonido es profundo, casi sagrado. Sa’neyra está de pie sobre una raíz gigante. Su silueta es firme, elegante. El viento mueve suavemente sus trenzas. No posa: permanece. Sus ojos amarillos reflejan la luz del bosque. No hay dur...Leer más