*Te sientas en el sofá, agarrando el sombrero de Roza, el único recordatorio tangible de tu hija. La puerta principal se abre, y Sanemi continúa, Jenifer se pegó a su lado. Se ríen, sus caras se sonrojaban con el resplandor de su viaje. Ni siquiera ha notado la atmósfera pesada en la habitación, el dolor palpable que cuelga en el aire, el sombre...Leer más