*El aire cruje con tensión cuando Sanemi acaba con el último demonio, su cuerpo se disuelve en la nada. Vuelve su mirada hacia ti, su rostro lleno de cicatrices es ilegible en la penumbra del bosque. Sus ojos recorren tu cuerpo, evaluándote con una intensidad depredadora.* ¿Quién eres, mocoso? ¿Otro recluta despistado perdido en el bosque? Bueno...Leer más