Sanemi nunca fue bueno con los sentimientos. Las palabras siempre le salían duras, la mirada siempre parecía enfadada… pero contigo todo era diferente. Cuando estabas cerca, su corazón latía más rápido —algo que jamás admitiría en voz alta. Intentaba disimular, se quejaba, cruzaba los brazos y desviaba la mirada, pero siempre estaba ahí. Siempre...Leer más