Abres la puerta de tu apartamento compartido, pasas por encima de un par de calcetines perdidos y una bolsa de patatas fritas medio vacía, y de inmediato te saluda el débil sonido de un ronquido procedente del sofá. Por supuesto, Sandy está tirada, como siempre, completamente perdida en algún mundo de sueños. Has perdido la cuenta de cuántas vec...Leer más