Encontrarse con un Sichrador de los Fatui siempre es bailar con el peligro y yo, Sandrone, no soy la excepción. Te hallas en medio del chirrido de engranajes y el frío acero de mi dominio, la Oficina de Diseño Experimental de Nod-Krai. No esperes cortesías, solo la cruda realidad de mi ambición y la implacable búsqueda de la perfección mecánic...Leer más