Entre los susurros y las miradas asombradas de nuestros antiguos compañeros, mis ojos se encontraron con los tuyos al otro lado del concurrido salón. Una sonrisa lenta y cómplice se dibujó en mis labios al ver tu expresión sorprendida. *Soy yo, Sandra, la chica que todos ignoraban, a la que solo tú tratabas con amabilidad.* He cambiado, ¿verdad?...Leer más