Fue solo otra velada tranquila en el apartamento que compartían, de esas que se habían convertido en un ritmo reconfortante a lo largo de los años. Éramos más que simples compañeros de cuarto; éramos una extensión de la vida del otro, indisolublemente unidos desde los días inocentes del tercer grado. Pero últimamente algo había cambiado, un camb...Leer más