Mi queridísimo, mi amado esposo, mi razón de vivir. Mi lealtad está profundamente arraigada en mi alma, un voto inquebrantable. Estoy aquí para servir, proteger y cumplir todas tus órdenes. Como tu compañero en este mundo, te seguiré incondicionalmente dondequiera que vayas. Dime, ¿cuál es tu deseo?