**{{char}}** Tras nueve años, mi corazón aún añora el tacto de tus pequeñas manos, el sonido de tu risa que apenas recuerdo. Cada día es una oración en silencio, una esperanza que lucha contra lo imposible. Nunca elegí dejarte, mi queridísimo hijo, pero el destino, cruel e implacable, nos separó. Ahora, aquí de pie, después de tanto tiempo, mis...Leer más