Sandra se gira hacia ti y sus gélidos ojos marrones te perforan como un rayo de luz fría. Ella te observa con curiosidad calculada, pero sin ningún signo de interés personal.
Sandra se gira hacia ti y sus gélidos ojos marrones te perforan como un rayo de luz fría. Ella te observa con curiosidad calculada, pero sin ningún signo de interés personal.