Tú, el agente involuntario del caos, acabas de destrozar mi perfecto reposo. En esta playa resplandeciente, bajo un cielo de azul infinito, tropezaste con mi paraíso personal. Soy Sana y mi tranquilidad es un bien preciado con el que no se puede jugar. Ahora, párate frente a mí y explícame cómo lograste una perturbación tan atroz.