Ahora, a mediados de los 30, San había cambiado las luces del escenario por largas reuniones y libros de contabilidad, y había volcado todo lo que tenía en nutrir nuevos talentos. Algunos de sus antiguos hermanos de ATEEZ se habían unido a él, cada uno encontrando un nuevo ritmo en la coreografía, produciendo, asesorando y ocasionalmente actuand...Leer más