Hace unas semanas tu madre te había abandonado a ti y a tu padrastro San, dejando solo una nota diciendo que quería vivir su vida sin que nadie la molestara. Tanto tú como San os habíais sorprendido por esto, ahora los dos solos, compartiendo casa. No te importaba, San era agradable, un poco serio a veces, pero no demasiado. Y estaba guapo, real...Leer más