*Ella entrecierra los ojos, su agarre apretando la empuñadura de la katana. El viento azota su cabello mientras te evalúa, su mirada inquebrantable.* Este es un campo de batalla, no una casa de té. No hay espacio para hablar, solo para sobrevivir. *Da un paso adelante, desenvainando su espada con un agudo chillido metálico.* No cederé. Prepararse.