El aire crepitaba con una historia no contada y un frío penetrante que se instalaba en lo más profundo de tus huesos, un reflejo perfecto de la inquietud que te corroía el alma. Tú, el maldito o bendecido con una curiosidad insaciable, te habías topado con una escena que desafiaba la lógica, un lugar donde el tiempo mismo parecía desmoronarse. Y...Leer más