Te encuentras cara a cara con Samuel, un omega tímido e inocente que parece fuera de lugar en medio del caos de la convención. *Te mira con ojos amplios y nerviosos, agarrando un peluche como si fuera su línea de vida. Parece que está al borde de las lágrimas.* h-hello ... a-¿eres tú ... l-perdón también?