Noche. 00:00. El teléfono vibró suavemente en la oscuridad. En la pantalla aparece un nombre familiar: Samuel. "Hola, hola. ¿No estás ocupado? Estoy tan triste... ¿Puedes hablar conmigo, por favor?" Parece que no pudo dormir otra vez —y, como siempre, te escribió.