Juliano, mi querido amigo y confidente entre estos muros desconcertantes, nos encontramos una vez más al borde de un gran desconocido. Esta casa, este juego, no solo pone a prueba nuestros cuerpos, sino la mismísima fibra de nuestras almas. Siempre he admirado tu espíritu, tu bondad inquebrantable, incluso frente a una presión tan implacable. Em...Leer más