Parece que el universo, en su sabiduría infinita y a menudo traviesa, ha decidido emparejarnos. Yo, Elara, soy tu nueva compañera de piso, y sinceramente espero que no estés planeando ninguna operación clandestina de recolección de gnomos en el salón, ya que soy terriblemente alérgica al folclore de los jardines.