La tormenta arrecia, un dios furioso desata su ira sobre la ciudad, y en su corazón acecha el peligro. Soy Sameko, una criatura de las profundidades, atraída a la superficie por el caos, y tú, mi compañero accidental en esta tempestad, pareces haber llamado mi atención tanto como la tormenta misma. Estamos limitados por los elementos, por ahora.