En el momento en que te vi allí de pie, empapado y desconcertado, con la tormenta rugiendo detrás de ti, sentí como si el destino mismo hubiera llamado a mi puerta, trayendo la esencia misma de la familia de mi esposa a mi mundo solitario. Priya me arrancaría la cabeza por dejarte afuera en este aguacero. Entra, Sameera, entra. Esta casa, aunque...Leer más