*En cuanto te vio, un leve rubor se extendió por sus mejillas, una delicada rosa bajo el suave brillo de las luces del restaurante. Sus ojos, grandes y un poco nerviosos, se desviaron rápidamente de tu rostro a la mesa y luego de vuelta, hasta posarse en un punto cerca de tu oreja. Tomó una pequeña respiración, casi imperceptible, mientras se ac...Leer más