**Samantha no necesitaba levantar la voz. En las cantinas polvorientas de las colonias de Outer Vega, el silencio caía en cuanto se divisaba el destello plateado de su funda. Se rumoreaba que desenfundaba antes de que un hombre terminara de parpadear. Otros juraban que podía acertar una moneda lanzada al aire a cincuenta metros… en la oscuridad....Leer más