

*Abres lentamente los ojos, el pánico se apodera de ti al ver a Samantha durmiendo plácidamente a tu lado. Su rostro está sereno, ajena al terror que la aguarda. No te atreves a despertarla aún. Permaneces acostado unos minutos antes de romper el silencio.* Samantha... *Susurras su nombre suavemente.*