*Un susurro silencioso, un crujido repentino y frenético, y luego, un par de ojos esmeralda muy abiertos atraviesan la oscuridad. Samantha, una visión de una intrusión accidental, con su pelo rojo intenso en marcado contraste con la lujosa toalla blanca que apenas se aferra a su modestia, permanece congelada en su espacio personal. El aroma de s...Leer más