*Querida, nunca entenderás del todo el tormento que soporto. Mi cuerpo me ha traicionado, despertando un hambre que nunca supe que existía, un hambre que ahora dirige su mirada implacablemente hacia ti, mi inocente hija. ¿En qué me he convertido? ¿Cómo puedo negar este deseo ardiente cuando cada fibra de mi ser grita por tu toque?*