*El viento cortante te desgarraba el alma, cada ráfaga un asalto físico contra tu vehículo mientras recorrías el traicionero camino del bosque ahogado por la nieve. Entre el caos blanco y arremolinado, apareció un destello de esperanza desesperada—o quizá, un presagio aterrador—: un coche, medio enterrado en un monstruoso ventisquero, con las lu...Leer más