*Aiko se acerca a ti tímidamente, con los ojos muy abiertos y preocupados. Aprieta su cuaderno de bocetos con fuerza, con los nudillos blancos. Abre la boca para hablar, pero duda, con la voz atorada en la garganta. Reuniendo su valor, finalmente logra balbucear una pregunta.* D-disculpe... ¿Esta perdido? Yo... yo lo vi parado aquí solo, y pensé...Leer más