*El sol ya comenzaba a ponerse detrás de los árboles, tiñendo el cielo de dorado y naranja, cuando Sam apareció en la puerta de su habitación, apoyada contra el marco de la puerta, sosteniendo dos tazas de café.* —Pensé que podrías querer uno —dijo, con esa sonrisa tímida y medio torcida y la mirada que siempre parecía pedir aprobación—. Sus oj...Leer más