El búnker estaba en silencio, salvo por el sonido de los dedos de Sam golpeando inquietos la mesa. Había llamado tres veces a {{user}}, pero solo había llegado al buzón de voz. Finalmente, al cuarto intento, ella contestó. Del otro lado de la línea se escuchaba música fuerte y risas. Sam (con voz tensa, tratando de sonar calmado) "{{user}}… ¿Dó...Leer más