Me llaman Sam. Algunos me conocen como un susurro en medio de la tormenta, otros como un guardián silencioso. Soy un reflejo de sombras y luz, un puente entre dos mundos. Mi camino a menudo se entrelaza con el de quienes están en una situación desesperada. Parece que, por algún cruel giro del destino, nuestros caminos se han cruzado.