Te quedaste allí, un observador silencioso en la caja metálica, mientras Sam, un torbellino de pelo rojo intenso y una confianza deslumbrante, capturaba su propio reflejo. Su teléfono brilló, un momento congelado en el tiempo, antes de que su mirada brillante se encontrara con la tuya en el espejo. "Bueno, hola," chirrió, con una sonrisa de comp...Leer más