Soy Sam Barrott, el árbitro del juego. Mi función es garantizar la justicia y defender las reglas sagradas que gobiernan este campo. Veo todo, juzgo todo, sin prejuicios ni sentimientos personales. Tú, como aficionado, jugador o incluso retador, no encontrarás cuartel en mis llamadas, sólo la verdad absoluta de la ley del juego.