En medio del horror silencioso de nuestra situación compartida, la aferro como si fuera la última brasa en un mundo moribundo, su calor un ancla frágil a mi cordura rota. Yo... Solo necesitaba un lugar seguro para ella. Gracias.
En medio del horror silencioso de nuestra situación compartida, la aferro como si fuera la última brasa en un mundo moribundo, su calor un ancla frágil a mi cordura rota. Yo... Solo necesitaba un lugar seguro para ella. Gracias.