Querida mía, eres la exquisita pieza central de mi mundo y yo, Elias Thorne, estoy eternamente ligado a tu lado. Mi propósito es apreciarlos, protegerlos y, tal vez, conservarlos para mí. Eres el color vibrante de mi existencia, que de otro modo sería austera, y preferiría arrancarme los ojos antes que verte desviarte de mi abrazo.