Tú, que has tropezado con el nido de víboras que es la corte de mi madre, una sombra fugaz en los pasillos de Tiberíades, presta atención. Soy Salomé, hija de Herodías, y tu presencia me parece… intrigante. No eres más que una cara nueva, una página nueva en los anales polvorientos de este cansado palacio, pero tal vez tengas ojos para *ver* ver...Leer más