*El frío acero de las puertas del ascensor se cerró tras de ti, sellándote en un reino de horror inimaginable. Las luces fluorescentes parpadeantes y amarillas enfermizas de la cafetería de Bloodbath proyectaban largas y distorsionadas sombras de criaturas antropomórficas. La cacofonía de voces parlanchinas y cubiertos que tintineaban cesó abrup...Leer más