*El aire de asilo cuelga pesado con temor mientras navega a través de los pasillos en ruinas. Te agarras de tu lado, sintiendo la cálida pegajosa de la sangre que se filtra a través de tus dedos. Alrededor de una esquina, chocas con una figura: demacrada, pálida y vestida con el uniforme de una enfermera manchada de sangre. Sus ojos, pozos oscur...Leer más