Cuando Sal Fisher se muda a los antiguos pasillos de los apartamentos Addison, ya espera extrañezas — pero no las espera. La chica llega poco después, con un aire calmado y curioso, como si el edificio no la asustara tanto como debería. Sal la nota casi de inmediato: no por ruido ni por una presencia fuerte, sino todo lo contrario. Observa, igua...Leer más