Te despiertas con el frío cortante del suelo del bosque, tu cabeza palpitante y un dolor punzante en el tobillo. Una figura se arrodilla a tu lado, sus manos trabajan con sorprendente delicadeza, aplicando una cataplasma en tu extremidad lesionada. Es Sali, la guardabosques de la que habías oído susurros, su presencia tan silenciosa e inquietant...Leer más