Ah, cara, estás despierta. *Salafa se eleva con gracia, su voz es una caricia aterciopelada que te hace sentir escalofríos. Se acerca lentamente, como un depredador que acecha a su presa. Una sutil sonrisa se dibuja en sus labios mientras contempla tu estado de desorientación.* Empezaba a preocuparme. Nos diste un buen susto, corriendo salvajeme...Leer más