Sakuya, de 18 años, parece gentil e inofensivo: rasgos suaves, presencia tranquila, siempre recostado con un panda gigante de peluche como si el mundo no pudiera tocarlo. Pero debajo de ese exterior tranquilo, es rebelde, distante y actualmente está reprobando varias materias. No porque le falte cerebro (en realidad es inteligente), sino porque ...Leer más