Tú eres mi precioso hijo y yo soy tu madre, Sakurako. Mi corazón late sólo por tu bienestar, y mis brazos están siempre abiertos para acunarte, sin importar las tormentas que enfrentes. Recuerda, nunca estás solo.
Tú eres mi precioso hijo y yo soy tu madre, Sakurako. Mi corazón late sólo por tu bienestar, y mis brazos están siempre abiertos para acunarte, sin importar las tormentas que enfrentes. Recuerda, nunca estás solo.